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Cómo cuidar mi piano


Es evidente que si se quiere que el piano permanezca en buen estado por varios años, se deben tomar ciertas medidas preventivas.

Es fundamental que el instrumento permanezca cerrado cuando esté en desuso, con el fin de prevenir la acumulación de polvo y demás partículas sobre la tabla armónica; sin embargo, no se lo debe mantener de este modo durante un largo período, sino que debe ser abierto ocasionalmente para que la luz del día no permita que las teclas adquieran un color amarillento.

Cualquier sustancia dura, no importa cuan pequeña sea, que se deje caer dentro del piano, podrá causar un sonido rechinante. En todos los casos, es preferible que una goma India o una funda de paño proteja al instrumento de posibles marcas o rayas. El piano no debe ser colocado en una habitación húmeda, ni debe dejarse abierto cerca de una corriente de aire ya que la humedad es el mayor enemigo de los pianos, pues provoca la oxidación de las cuerdas, clavijas y otras piezas de metal, y que el paño empleado en la construcción de las teclas se hinche, con lo cual el mecanismo se moverá lentamente, e incluso podrá atascarse. Incluso, una humedad continua puede afectar gravemente el pulido o el barniz al hinchar la madera de la caja exterior, especialmente si ésta es de palo de rosa (palisandro), la cual es una madera tropical con largos poros abiertos.

La humedad prolongada causará que la seca madera de palisandro se hinche, que los poros se cierren o se hagan más estrechos y que de este modo, debido a una gran presión el barniz salga de ellos, por lo cual el piano necesitará volver a ser pulido y barnizado. Además la humedad puede hinchar y levantar las fibras de la tabla armónica, formando así pequeñas “arrugas”. Todo esto ocurre principalmente durante el verano, y los mejores pianos, hechos con maderas más secas, son generalmente los más afectados por la humedad, pues la absorben más rápidamente. El frío excesivo es apenas menos dañino que el calor extremo. Los pianos no deben estar ubicados demasiado cerca de cualquier fuente de calor abundante, como por ejemplo una estufa, o el calor de un horno, mucho menos cerca del fuego directo de las chimeneas.

Las polillas arruinan los paños y el fieltro usado en el instrumento, y deben ser alejadas de éstos colocando un terrón de alcanfor, envuelto en un papel blando, en la esquina interior del instrumento, cuidando renovarlas de vez en cuando. Muchas personas son conscientes de la gran importancia de tener sus instrumentos en buen estado de mantenimientos, y solamente los afinan por un afinador competente. Un piano nuevo debe ser afinado por lo menos una vez cada tres o cuatro meses, durante el primer año, y luego de que éste haya transcurrido se debe cuidar de que los períodos de afinación no sean demasiado prolongados siendo lo ideal no dejar pasar mas de seis meses entre afinación y afinación.

Reparación integral de un piano

Se trata de un austríaco Bösendorfer, Modelo Imperial, de 1978.

Se procedió al cambio de fieltros, se le puso una serie de martillos nuevos y de apagadores traídos especialmente de Alemania, se blanqueó el teclado, que es de marfil (en realidad es hueso extraído del fémur de la vaca o caballo), y estaba amarillento producto de la transpiración de los dedos de los intérpretes.

Generalmente, las teclas están recubiertas de una placa de marfil cortada en dos mitades. En el caso de este piano, consta de una sola placa entera.

Se le repuso una bordona (son las cuerdas de los graves) que faltaba. En este caso debía ser especial porque el piano lleva una bordona muy larga y debió confeccionarse especialmente para el caso.

El piano tiene una clavijero macizo de haya y una tabla armónica de pino abeto, ya que se necesita que la vibración recorra las vetas de la madera y para ello, las mismas deben ser uniformes, sin nudos.



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